
El presunto verdugo sería Diego Borja Ramírez, de 35 años, un hombre del mismo barrio que, tras perpetrar el atroz crimen, intentó escapar desesperadamente a bordo de una motocicleta. Pero el destino le jugó en contra: en plena huida, sufrió un accidente en el puente Nanawa y terminó herido, siendo inmediatamente trasladado al Hospital Regional, donde la Policía lo dejó bajo custodia.
El Ministerio Público, a través de la fiscal Carolina Quevedo Lailla, ya tomó intervención en este caso que se mantiene en vilo a la ciudad. Agentes de Criminalística trabajaron intensamente en la escena del crimen para recabar las pruebas de este horroroso suceso que ha generado indignación y repudio en toda la comunidad.
Vecinos, familiares y colectivos de mujeres exigen justicia inmediata para Liz, cuyo trágico final se suma a la alarmante lista de casos de violencia de género que golpea al país.
NC/Informando desde el lugar de los hechos.