
De acuerdo con los parientes, Carlos había ido al establecimiento para resolver un asunto cotidiano y no sabía que el sitio sería atacado.
Amigos y conocidos describen al joven como una persona trabajadora, reservada y muy dedicada a su hijo. También destacan que era “un hijo ejemplar, un padre presente y un amigo leal”.
Testigos informaron que varios hombres armados llegaron al lavadero y abrieron fuego contra las personas que estaban allí. Tras la acción, los agresores huyeron rápidamente. La Policía Civil investiga si el ataque está relacionado con un ajuste de cuentas o con disputas entre grupos criminales que actúan en la zona fronteriza.
En el lugar, los peritos recogieron casquillos de munición y analizan imágenes de cámaras de seguridad cercanas al establecimiento.
Hasta el momento, ningún sospechoso ha sido identificado. La policía trabaja con la hipótesis de que solo uno de los presentes en el lavadero era el objetivo de los atacantes, y que Carlos Augusto fue asesinado por error al encontrarse allí en el momento de la ejecución.