| Wednesday, 04 de February de 2026 00:00 |

Las versiones difundidas en las últimas horas sobre la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses generaron reacciones en distintos puntos del mundo. En Pedro Juan Caballero, la noticia también impactó en la comunidad venezolana. Uno de ellos es Diego Márquez, oriundo de Maracaibo y actualmente de paso por la capital del Amambay, quien compartió su testimonio en diálogo con Urundey FM.
Para Márquez, lo ocurrido tiene un peso simbólico enorme. “Cuesta creerlo, parece algo sacado de un libro de historia”, señaló. A su entender, se trata de un avance decisivo para poner fin a un sistema que, según afirmó, sumió al país en una profunda crisis política, social y humanitaria.
El joven recordó que en 2018 tomó la difícil decisión de abandonar Venezuela tras vivir de cerca la represión y la violencia en el ámbito estudiantil. Cursaba la carrera de Diseño Gráfico cuando un compañero fue asesinado en el contexto de protestas. “La situación era insostenible. Salir a manifestarse era arriesgar la vida. Después de ese hecho, todo se paralizó y supe que tenía que irme”, relató.
También describió el derrumbe económico que atravesaba el país en aquel momento. “La moneda se devaluaba de forma brutal, semana tras semana. Había escasez, corrupción y control incluso sobre alimentos y combustible. Es una realidad que solo entiende quien la vivió”, explicó.
Tras dejar su país, Diego pasó por Perú y luego se estableció en Argentina, donde formó una familia y tuvo un hijo. Actualmente recorre la región y se encuentra en Paraguay, país del que destacó la calidez de su gente. Sin embargo, el vínculo con su tierra natal sigue presente. “Venezuela es mi origen. No creo que todo se solucione de inmediato, pero sueño con volver algún día”, expresó.
Al mismo tiempo, reconoció que la diáspora venezolana enfrenta un desarraigo prolongado. “Muchos nos fuimos sin saber si regresaríamos. Con el tiempo uno arma su vida afuera y los años pasan; ya nada es igual”, reflexionó.
De cara al futuro, Márquez considera que este escenario podría abrir el camino a una transición democrática en 2026. Mientras tanto, su historia resume la de miles de venezolanos que, desde el exterior, observan con cautela y esperanza los acontecimientos que podrían definir el destino de su país.